La desertificación, entendida como la degradación del territorio en zonas áridas¹, es una manifestación del grado de acoplamiento y adaptación de las sociedades al ritmo y a los servicios de sus ecosistemas. De esta forma, un territorio desertificado es resultante de una explotación excesiva y mantenida en el tiempo de los servicios preexistentes. Dado que el 40% de la población mundial², y el 79% de la población española³, viven en zonas áridas es de vital importancia conocer las causas, procesos y forzamientos que llevan a un territorio a desertificarse. El estado español ha dado importancia a esta temática mediante el Programa de Acción Nacional contra la Desertificación (PAND) en 2008 y, más recientemente, la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación (ENLD) en 2022. Además de recoger los factores y procesos que llevan a la desertificación de un territorio, así como propuestas para evitarlo, ambos documentos definen unos paisajes o escenarios de desertificación (PD) que describen las áreas desertificadas. Sin embargo, en ninguno de los dos casos se definen espacialmente explícitamente. Por ello, en este estudio aproximamos dichas localizaciones basándonos en información ya existente y las evaluamos atendiendo a las evidencias en … leer más

La aridez es un fenómeno climático de largo plazo que representa un déficit pluviométrico permanente, siendo definido usualmente en términos de baja precipitación promedio o baja disponibilidad de agua.[2] Está ligado a otras condiciones climáticas específicas, como temperaturas elevadas, baja humedad de aire y fuerte evaporación.[2]

Es importante diferenciar la aridez de los términos sequía y desertificación, los cuales se suelen confundir pero representan fenómenos distintos. Mientras la aridez corresponde a un fenómeno climático de largo plazo, la sequía corresponde a un fenómeno climático de corto plazo, resultado de un déficit pluviométrico temporal con relación a la precipitación normal.[2] De esta forma, la sequía es percibida como un hecho incidental, mientras que la aridez se vuelve característica de una zona geográfica. Por otro lado, la desertificación corresponde a un proceso de degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, derivada fundamentalmente de los efectos negativos de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades … leer más